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Josemaría Escrivá de Balaguer nació
en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902.
Sus padres se llamaban José y Dolores. Tuvo cinco hermanos: Carmen
(1899-1957), Santiago (1919-1994) y
otras tres hermanas menores que él, que murieron cuando eran niñas.
El matrimonio Escrivá dio a sus hijos una profunda educación
cristiana. MADRID (1927-1946) En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo,
para obtener el doctorado en Derecho. En Madrid, el 2 de octubre de 1928,
Dios le hace ver la misión que desde años atrás le
venía inspirando, y funda el Opus Dei. Desde ese día trabaja
con todas sus fuerzas en el desarrollo de la fundación que Dios
le pide, al tiempo que continúa con el ministerio pastoral que
tiene encomendado en aquellos años, que le pone diariamente en
contacto con la enfermedad y la pobreza en hospitales y barriadas populares
de Madrid. |
Cuando acaba la guerra, en 1939, regresa a Madrid. En los años siguientes dirige numerosos ejercicios espirituales para laicos, para sacerdotes y para religiosos. En el mismo año 1939 termina sus estudios de doctorado en Derecho. ROMA (1946 - 1975) En 1946 fija su residencia en Roma. Obtiene el doctorado
en Teología por la Universidad Lateranense. Es nombrado consultor
de dos Congregaciones vaticanas, miembro honorario de la Pontificia Academia
de Teología y prelado de honor de Su Santidad. Sigue con atención
los preparativos y las sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965),
y mantiene un trato intenso con muchos de los padres conciliares. Desde
Roma viaja en numerosas ocasiones a distintos países de Europa,
para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei
en esos lugares. Con el mismo objeto, entre 1970 y 1975
hace largos viajes por México, la Península Ibérica,
América del Sur y Guatemala, donde además tiene reuniones
de catequesis con grupos numerosos de hombres y mujeres. PROCESO DE CANONIZACIÓN El 17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatifica a Josemaría
Escrivá de Balaguer en la plaza de San Pedro, en Roma, ante 300.000
personas. «Con sobrenatural intuición», dijo el Papa
en su homilía, «el beato Josemaría predicó
incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado».
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